¿Seremos capaces de salir de Corcovado?

Llevaba toda la noche lloviendo, no había parado ni un solo momento ... Algunos instantes daba la sensación que el cielo se rompía ...

 

Me despierto, es aún de noche, miro el reloj y son las 2 de la madrugada, llueve como si se fuera a terminar el mundo. Desde la distancia, veo brillar una pequeña luz en la cama de Nike, no puede dormir tampoco, y está mirando su móvil, imagino que consultando el tiempo ... estamos en una situación delicada ... Se levanta, y empieza a dar vueltas por la Estación ... Los nervios cada vez son mayores, sinceramente, creo que estamos atrapados y no se cuando vamos a poder salir ... 

 

Intento dormir ...

 

Empieza a haber claridad, serán las 5 de la madruga, y sigue sin parar de llover ... De repente, se me corta la respiración, se me ponen los pelos de punta ... un rugido, el más potente que he oído hasta el momento, como si de un dinosaurio se tratara y fuera a venir a atacarnos! ... "¿qué es eso?", me pregunto a mi misma ... y en ese mismo momento caigo, “un mono aullador” ... Eran tantas las cosas que nos estaban pasando que se me había olvidado que teníamos que ver y oír a estos pequeños primates ... 

Mono aullador. Costa Rica

Tenemos que irnos ya, un desayuno rápido y empezamos a caminar. Debemos desechar la idea de ir hasta el Río Sirena en busca de los tiburones toro ... aunque llueve menos, los ríos deben estar desbordados y debemos estudiar como cruzarlos ... 

 

Los nervios se palpan, la situación es complicada ... No nos iremos solos, el grupo de Milton vendrá con nosotros, cuantos más seamos mejor. 

 

Nos ponemos en marcha, en poco más de media hora estamos en el rio Claro. La situación es como la habíamos imaginado ... Imposible ... La marea está alta, en condiciones normales tendríamos que haber salido más tarde para pillar la marea baja y que el nivel del río y su fuerza fueran menores. Además las lluvias torrenciales no ayudaron, si no que empeoraron la situación, era imposible que bajara el nivel del agua. 

 

El rio estaba totalmente desbordado ... su fuerza y magnitud eran imposibles de dominar ... -"¿que hacemos?" Debemos cruzar hasta el otro lado ... Hoy no se ven los cocodrilos ... Realmente, en ese instante, de pura supervivencia, en lo que menos pensábamos era en los cocodrilos que el día anterior nos habían dejado sin respiración ...

Cruzando el rio Claro con bastantes dificultades

Nike y Milton empezaron a trazar estrategias de cruce, "opción A, opción B, opción C" ... Todos agarrados en fila ... la corriente es muy fuerte, cada vez más fuerte ... nos empieza a llevar, nos puede el agua ... -“formación en círculo, formación en círculo!”, nos dice Milton ... Nos empezamos a juntar todos, agarrados como nunca antes había agarrado a alguien, intentamos ponernos en oblicuo para que el agua ejerza menos fuerza sobre nosotros ... imposible, la corriente es muy fuerte ... Poco a poco vamos avanzando, todos agarrados ... el agua ya nos llega por la cintura o más ... Nuestro equipo fotográfico va en las mochilas, todo lo mejor protegido posible, pero en estos casos nada es suficiente ... cualquier cosa puede pasar ... Seguimos avanzando ... conseguimos llegar a una zona de menos corriente ... -“Venga! Que lo conseguimos!” ... Nos tiemblan las piernas, pero lo hemos conseguido ... La primera de las muchas pruebas que tendremos hoy por delante ... 

 

Debemos continuar, no podemos perder el tiempo, son mucha horas de trekking y las condiciones no son buenas ... 

 

Tras un tiempo andando llegamos hasta la zona de acantilado, la marea está muy alta, las olas chocan contra la pared por donde tenemos que pasar, es imposible, tendremos que esperar ... hace frío, estamos mojados, y aún nos queda mucho por delante. 

Zona peligrosa de paso con marea alta.

Arriba: Con marea alta, no podemos pasar. Abajo: Al cabo del tiempo pudimos cruzar. 

Tras mínimo una hora de espera, vemos una posibilidad de pasar corriendo ... contamos olas, -“1,2,3 ... Corred!”, y pasamos, por detrás nuestro el grupo de Milton. Seguimos avanzando, sin parar ... 

 

Entramos y salimos a la playa, al bosque ... los “caminos” están inundados ... pero no podemos parar ... 

 

-“Pero ... ¿que es esto?” ... ante nosotros, en mitad del bosque, había aparecido un “río” que nunca antes había estado allí, las lluvias provocadas por las dos tormentas tropicales que teníamos ante nosotros habían descargado tanta agua que aparecían ríos donde no los había. -“No podemos pasar. Quedaros aquí que vamos a evaluar el terreno”

 

Todo parecía de película ... 

 

-“Imposible, no hay lugar por donde pasar, debemos esperar a que deje de llover un poco, la marea baje y con suerte, que el nivel nos permita pasar ...” , nos dice Nike. 

Buscamos un lugar más seguro, hacia la playa. La fuerza del agua era increíblemente fuerte ...

Esperas para poder continuar el trekking

Hay cobertura, los guías empiezan a dar posición de donde nos encontramos, -“Si esto no mejora, a lo mejor tenemos que pasar aquí la noche” ... En ese momento, como si un jarro de agua fría nos hubieran tirado, así nos quedamos ... 

 

Los monos aulladores no dejaban de pasar por encima de nosotros, como si de dinosaurios se trataran ... que situación por dios! 

 

Nos avisan que los ríos entre Carate y Puerto Jiménez están desbordados, y hay árboles caídos ... -“¿Llegaremos hasta allí?”, -“¿tendremos que dormir en este lugar?”, -“¿en caso de poder llegar, como estará el coche?” ... y ... -“¿podremos llegar hasta Puerto Jimenez?” ... Dudas y más dudas, preguntas sin respuesta continuamente en nuestra cabeza ...

 

Parece que el tiempo nos da un poco de tregua, no llueve tan fuerte ... la corriente del río parece que nos da un poco de tregua. Otra vez formación en fila, todos juntos, de la mano ... Conseguimos cruzar el río! Otro reto más conseguido. Ahora debemos seguir avanzando y llegar lo antes posible hasta el Rio Madrigal.

 

Seguimos avanzando. Por instantes perdemos el sendero, ha llovido tanto que el bosque está totalmente inundado y no se puede seguir rastro. Es en estos momentos cuando te das cuenta de lo importante que es ir con un guía profesional, que conoce el terreno y tiene experiencia en este tipo de actividades. 

 

Y llegamos al río Madrigal. Está desbordado, hasta había cambiado su cauce ... -"¿por dónde pasamos?", -“¿Por abajo?” -“Hay mucha corriente”, nos dice Nike, -“Esperemos al grupo de Milton, que viene por detrás y decidimos”, “debemos pasar todos juntos” ...

 

Tras unos instantes de espera, llega el otro grupo, y mientras Nike y Milton evalúan el terreno, nosotros esperamos a que nos den instrucciones. 

 

Hay que cruzar por la parte de arriba, el cauce lleva mucha corriente y en esta zona el agua nos podría llegar por el cuello, sin posibilidad de nada. Todos juntos. Nos metemos en el río, avanzamos por un lateral del mismo hacia arriba, poco a poco empezamos a trazar diagonal, hasta un punto en donde debemos volver a bajar también en diagonal e ir acercándonos poco a poco a la otra orilla ... Lo conseguimos ... 

Intentando cruzar el Rio Madrigal. Parque Nacional de Corcovado.

Otro obstáculo más superado, tan solo nos queda un río que cruzar, el Río Carate y estaremos en el coche ...

 

Seguimos caminando, sin parar, el tiempo nos está dando una pequeña tregua y debemos llegar lo antes posible al coche para intentar cruzar los cinco ríos hasta Puerto Jiménez, y dormir calientes ...

 

Llegamos a la Estación de la Leona, donde el día anterior nos habíamos inscrito como que íbamos al interior del Parque Nacional. Desde aquí nos dicen que un 4x4 vendrá a buscar al grupo de Milton, y todo ellos si consigue cruzar todos los ríos y quitar los árboles caídos del camino. De ser así, ya seríamos dos coches para podernos ayudar con los ríos y las corrientes de los mismos. 

 

Seguimos avanzando, en este caso por la playa, para acortar camino y ganar tiempo. Andar por la playa es complicado, si la arena no está muy compacta se hunden los pies y cuesta mucho avanzar, pero es el último esfuerzo antes de llegar al Río Carate y coger el coche.

 

Al fondo vemos Carate, el rio es bastante más grande que el día anterior, hay que dar un gran rodeo para poder pasar hasta el otro lado ... pero nada peligroso si lo comparamos con los anteriores ... Y al fondo, nuestro 4x4, allí estaba, en el mismo lugar que lo dejamos. Por momentos, incluso llegamos a pensar que se lo había llevado el agua y había terminado en el mar ... Por suerte no fue así ...

Rio Carate desbordado tras las lluvias torrenciales

Y al poco de llegar, aparece el otro 4x4 ... Parece que poco a poco las cosas van saliendo bien ...

 

Los ríos han crecido mucho, y algunos tienen mucha corriente, nos dicen los del otro coche. Nuestro Jinmy es un 4x4 pequeño, y ya ha habido ocasiones en los que estos ríos se han llevado rio abajo todo terrenos grandes ... “¿pasaremos?” ... Esto es un auténtico sin vivir ...

 

Vamos a ello. Tras recorrer los primeros kilómetros llegamos al primer río. Nike se baja del coche y se mete en el río para ver cómo es su estado, la corriente, la profundidad y cuál es el lado más correcto para pasar. -“Podemos pasarlo, en ese punto nos desviaremos un poco hacia la derecha”, nos dice Nike. Vamos a ello ... Los nervios, la emoción ... un cúmulo de sensaciones que se agarran en tu estómago y que hacen que no sepas cómo va a salir esto ...

 

Comenzamos a cruzar, todo va bien, -“Sigue, sigue, perfecto! Lo estamos pasándolo!”, nos dice Nike. Bien! Todo ha ido genial! Ya nos quedan 4 ríos más ...

Paso del primer río en coche

Seguimos camino. Llegamos al siguiente. Este parece aún más profundo y con más corriente ... Primero pasará el otro 4x4, es más grande y examinará el terreno. Lo pasa. -“Podéis pasar!”, nos dicen desde el otro lado. Lo vemos mal, al final del paso hay bastante profundidad ... -“Vamos, y que sea lo que tenga que ser” ... Entramos en el río, ... bien, parece que va bien ... -“¡Guau!” ... Al final de tramo el morro del Jinmy se hinca hacia abajo, hay un agujero y el agua nos pasa por encima del capó! Pero salimos! Otro río más superado!

-“¡Vamos a por el tercero!”. Continuamos unos cuantos kilómetros y llegamos al que al parecer es uno de los peores, no a lo mejor por la fuerza de su caudal, si no por la longitud del río. Necesitamos una cuerda, por seguridad vamos a pasar agarrados al otro 4x4. Cruzarán primero ellos, examinarán el terreno e irán a por la cincha a una finca cercana donde viven unos conocidos. 

 

Ya está todo listo, y aunque en principio podemos cruzar solos, por seguridad cruzaremos atados. Comienza el cruce ... todo va bien, poco a poco ... -“Bien! Ya está!”

Aquí se puede apreciar la magnitud del cauce de este río

A por el siguiente. Avanzamos unos kilómetros. El paisaje a nuestro alrededor es increíble. 

 

Llegamos a lo que será el cuarto y penúltimo río. A simple vista sin problemas, si lo comparamos con lo que hemos dejado atrás. Lo cruzamos.

 

Tan solo nos queda uno. Continuamos. Llegamos a el. Cruzan primero ellos, nosotros  continuación. Parece que hay un agujero considerable al final del tramo. Hay que cruzar. Nervios. 

 

Comenzamos, todo va bien. -“Agujero!” Zas!, otra vez el morro hincado! Y el agua por encima del parabrisas! ... pasamos! Nos sale humo del motor! ... Al cabo de unos instantes comprobamos que todo está bien

​Último río pasado con éxito

Lo hemos conseguido, y no lo teníamos nada claro. Ahora tan solo tenemos unos cuantos kilómetros de pista por delante y llegaremos a Puerto Jiménez.

 

Que experiencia! Que nervios, que intriga, que emoción ... La naturaleza manda sobre el hombre y sobre todas las cosas, y si quiere que lo pases mal, los conseguirá sin ningún tipo de esfuerzo. 

 

Llegamos a Puerto Jiménez. En el hotel nos recibe Michelle con tres grandes jarras de cacao caliente, con nubes de colores por encima. ¿Se puede pedir más después de todo lo vivido durante estos dos días? 

 

Nos vamos a dormir ...

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