

auroras boreales
Las luces que bailan en el cielo del Ártico
Hay experiencias que cambian la manera en que vemos el mundo, y contemplar una aurora boreal es, sin duda, una de ellas. Ese mágico espectáculo de luces verdes, violetas y rosas danzando en el cielo nocturno no solo es un regalo para la vista, sino un recuerdo eterno.

Aún recordamos nuestra primera aurora boreal.
Apareció sin previo aviso, muchos kilómetros antes de llegar al Círculo Polar Ártico. Conducíamos por una oscura carretera en Suecia, rodeados de bosques y nieve, mientras las luces de los camiones rompían de vez en cuando la oscuridad de la noche.
De repente vimos algo extraño en el cielo. Detuvimos la mirada y sacamos el móvil para comprobarlo a través de la cámara —un pequeño truco que ayuda a detectar mejor las auroras cuando son débiles—. Y allí estaba.
La llaman “la dama verde”, y en ese momento comenzó a bailar sobre nuestras cabezas. Aparcamos donde pudimos, salimos a la fría noche ártica y nos quedamos mirando al cielo, completamente hipnotizados. En silencio. Sin palabras. Porque hay momentos que simplemente se sienten.
Aquello era pura magia.
Era nuestro tercer viaje al Círculo Polar Ártico en busca de auroras. En los dos anteriores no habíamos tenido suerte, pero esa noche, por fin, lo habíamos conseguido. Después de aquel instante inolvidable pasaron varios días sin volver a verlas. Pero casi al final del viaje volvió a ocurrir … y de una forma mucho más intensa.
Condujimos durante dos días por carreteras heladas hasta llegar a un punto del norte de Suecia, muy cerca de Kiruna y donde las previsiones marcaban una de las mayores probabilidades de aurora de las últimas semanas. Decidimos intentarlo.
Y apareció.
Durante horas el cielo se llenó de luces verdes que se movían y ondulaban como si fueran cortinas de luz. Bailaron sobre nosotros de todas las formas imaginables mientras el termómetro marcaba –10 °C. Las siete de la tarde se convirtieron en medianoche … y la medianoche en las tres de la madrugada sin que apenas nos diéramos cuenta. No sentíamos el frío. Solo mirábamos al cielo.
Eso también fue mágico.

Si quieres vivir un momento como este, recuerda que la paciencia y la planificación son claves. Busca cielos despejados, aléjate de la contaminación lumínica y prepárate para noches frías, pero absolutamente inolvidables.
Cómo se forman las Auroras
Las auroras boreales son uno de los fenómenos naturales más fascinantes del planeta y su origen está directamente relacionado con la actividad del Sol y el campo magnético de la Tierra. Aunque a simple vista parecen un espectáculo casi mágico, en realidad son el resultado de complejos procesos físicos que ocurren a decenas o incluso cientos de kilómetros sobre nuestras cabezas.
Todo comienza en el Sol, el cual emite constantemente un flujo de partículas cargadas eléctricamente, principalmente electrones y protones, conocido como viento solar. Este flujo viaja por el espacio a velocidades que pueden superar los 400 km/s.
En ocasiones, el Sol libera enormes cantidades de energía en forma de erupciones solares o eyecciones de masa coronal, que lanzan al espacio grandes nubes de plasma cargado. Cuando estas partículas alcanzan la Tierra, interactúan con el campo magnético que rodea nuestro planeta.

La Tierra está protegida por una especie de escudo invisible llamado magnetosfera, generado por el movimiento del hierro líquido en el núcleo del planeta. Este campo magnético desvía la mayor parte del viento solar, evitando que llegue directamente a la superficie.
Sin embargo, cerca de los polos magnéticos el campo magnético se abre y permite que parte de estas partículas solares penetren en la atmósfera superior. Por eso las auroras se observan principalmente en regiones cercanas al Ártico y la Antártida.
Cuando las partículas energéticas del viento solar entran en la atmósfera terrestre, colisionan con los átomos y moléculas de los gases presentes en ella, principalmente oxígeno y nitrógeno. Estas colisiones excitan los átomos, es decir, elevan sus electrones a niveles de energía superiores. Cuando esos electrones vuelven a su estado original liberan energía en forma de luz. Ese brillo es lo que vemos desde el suelo como auroras.
Este proceso ocurre normalmente entre 80 y 500 kilómetros de altura, en la parte superior de la atmósfera.
Los colores de las auroras
Los diferentes colores de las auroras dependen del gas que participa en la colisión y de la altura a la que ocurre el fenómeno.
-
Verde: es el color más común. Lo produce el oxígeno a unos 100–150 km de altura.
-
Rojo: también generado por el oxígeno, pero a mayor altitud (por encima de 200 km).
-
Azul y violeta: producidos por el nitrógeno molecular.
-
Rosa o púrpura: combinación de emisiones de nitrógeno y oxígeno.
El característico color verde que aparece en la mayoría de fotografías se debe a que la emisión verde del oxígeno es especialmente intensa y visible para el ojo humano.


Por qué “bailan” en el cielo
Las auroras no son estáticas, “bailan”. Esto se debe a la forma en que las partículas siguen las líneas del campo magnético terrestre. Cuando estas corrientes de partículas cambian de intensidad o dirección, las auroras se transforman creando:
-
Arcos aurorales
-
Cortinas ondulantes
-
Rayos verticales
-
Coronas, cuando parecen expandirse desde un punto en el cielo
Este movimiento dinámico es una de las razones por las que ver auroras en directo es tan impresionante.

Aurora boreal y aurora austral
El fenómeno ocurre simultáneamente en ambos polos del planeta:
-
En el hemisferio norte se llama Aurora Boreal.
-
En el hemisferio sur se conoce como Aurora Austral.
Ambas forman un anillo alrededor de los polos conocido como óvalo auroral, donde el fenómeno es más habitual. Las auroras son tan grandes que pueden observarse desde el espacio. Los astronautas de la NASA y la Agencia Espacial Europea han fotografiado enormes auroras rodeando el planeta, formando auténticos anillos luminosos sobre los polos.

Cuándo verlas
Para poder observarlas necesitamos oscuridad total, por lo que la mejor temporada coincide con los meses de invierno en el Ártico. El periodo más habitual para verlas va aproximadamente de septiembre a marzo. Durante estos meses las noches son más largas y aumenta la probabilidad de disfrutar de cielos oscuros, algo fundamental para observar el fenómeno.
También es importante la actividad del Sol, que sigue ciclos de unos 11 años conocidos como ciclo solar. Durante los periodos de mayor actividad solar las auroras se vuelven más frecuentes y visibles incluso en latitudes más bajas.

Dónde ver auroras boreales
Las mejores zonas para observar auroras se encuentran cerca o pasando el Círculo Polar Ártico. Algunos de los destinos más populares para vivir esta experiencia son:
-
Noruega, especialmente en Tromsø y las islas Lofoten
-
Islandia, donde pueden verse incluso cerca de Reykjavik
-
Finlandia, en regiones como Laponia
-
Suecia, con lugares como Abisko
-
Canadá, especialmente en Yukón o Territorios del Noroeste
-
Alaska, uno de los destinos clásicos para ver auroras
En todos estos lugares las probabilidades de ver auroras aumentan si se busca un cielo despejado y se evita la contaminación lumínica.
Consejos para ver auroras

Aunque no existe una garantía absoluta de verlas, algunos consejos pueden aumentar mucho las probabilidades:
1. Busca cielos oscuros. Aléjate de ciudades y pueblos para evitar la contaminación lumínica.
2. Consulta la actividad solar. Existen apps y webs que muestran el índice geomagnético (Kp), que indica la intensidad de la actividad auroral.
3. Ten paciencia. Las auroras pueden aparecer y desaparecer en cuestión de minutos, por lo que a veces toca esperar.
4. Vigila el clima. Los cielos despejados son fundamentales para poder verlas.
5. Abrígate bien. La observación suele hacerse durante horas y a temperaturas muy bajas.

cómo fotografiar auroras boreales
Fotografiar auroras boreales es una experiencia tan emocionante como contemplarlas. Cuando el cielo comienza a iluminarse con esas cortinas verdes que se mueven lentamente sobre el horizonte, el reto es conseguir capturar ese momento sin perder la magia del instante. Con un poco de preparación y el equipo adecuado, es posible obtener imágenes realmente espectaculares.
Utiliza una cámara con controles manuales
Aunque hoy en día algunos móviles permiten fotografiar auroras, si te gusta la fotografía lo ideal es utilizar una cámara con modo manual. Esto te permitirá controlar parámetros clave como la apertura, el ISO y el tiempo de exposición. Las auroras suelen ser relativamente tenues y están en constante movimiento, por lo que el control manual es fundamental para conseguir una buena exposición.
Usa un trípode estable
Un trípode es imprescindible. Las fotografías de auroras requieren tiempos de exposición relativamente largos, y cualquier movimiento de la cámara provocará imágenes borrosas. Si el viento es fuerte, intenta añadir peso al trípode o buscar un lugar algo protegido.
Utiliza un objetivo luminoso y gran angular
Lo ideal es un objetivo gran angular luminoso para capturar una mayor porción de cielo y parte del paisaje. Las aperturas recomendadas suelen estar entre f/1.4 – f/2.8, cuanto más luminoso sea el objetivo, más luz podrás captar y menor será el tiempo de exposición necesario.
Ajustes recomendados para empezar
Cada aurora es diferente, pero estos ajustes pueden servir como punto de partida:
-
ISO: 800 – 3200
-
Apertura: f/1.8 – f/2.8
-
Tiempo de exposición: 5 – 15 segundos
Si la aurora es muy intensa, puedes reducir el tiempo de exposición para evitar que las luces se “quemen”. Si es más tenue, tendrás que aumentar ISO o exposición.
Enfoca manualmente al infinito o una estrella brillante
En la oscuridad, el enfoque automático suele fallar. Por eso es mejor enfocar manualmente. Un truco muy útil es enfocar previamente a una estrella brillante o a un punto lejano y luego mantener ese enfoque durante la sesión.

Dispara con temporizador o disparador remoto
Para evitar vibraciones al pulsar el botón de disparo, utiliza el temporizador o un disparador remoto. Esto ayuda a mantener la cámara completamente estable.
Incluye paisaje en la composición
Las mejores fotografías de auroras no son solo cielo. Incluir elementos del paisaje como montañas, lagos helados, árboles o cabañas puede aportar escala y profundidad a la imagen, así se transmite mejor la sensación de estar bajo un cielo ártico iluminado.
Lleva baterías extra
El frío extremo reduce mucho la duración de las baterías. En zonas del Ártico es habitual fotografiar a -10 °C o incluso menos, por lo que es recomendable llevar varias baterías de repuesto y guardarlas en un bolsillo interior para mantenerlas calientes.
Ten paciencia y observa el cielo
Las auroras cambian constantemente de intensidad y forma. A veces aparecen como un tenue arco verde en el horizonte y, en cuestión de minutos, se transforman en cortinas luminosas que cruzan todo el cielo.
Por eso es importante estar preparado, tener la cámara lista y observar el cielo con atención.
Disfruta del espectáculo
Sin ninguna duda, ver una aurora boreal es de las cosas mas bonitas que nos regala la naturaleza, simplemente es mágico. Guárdate unos minutos para contemplarlas y disfrutar de ellas.




